Cinco hábitos nocturnos que podrían aumentar el riesgo de sufrir un derrame cerebral, y formas sencillas de protegerse.

3. Ronquidos o pausas en la respiración (apnea del sueño)

Los ronquidos fuertes o las jadeos nocturnos no solo molestan a quienes te rodean, sino que también pueden indicar apnea obstructiva del sueño . Este trastorno reduce repetidamente los niveles de oxígeno en la sangre y provoca picos de presión arterial, lo que aumenta significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

  • La gravedad: La apnea del sueño no tratada sobrecarga el corazón y el cerebro mediante ciclos repetidos de estrés hipóxico.

  • Los pasos a seguir:

    • Utiliza una aplicación para grabar tus ronquidos o pregúntale a tu pareja.

    • Si te sientes cansado durante el día a pesar de haber dormido toda la noche, consulta con un especialista para que te realice un estudio del sueño.

    • Dormir de lado y mantener un peso saludable a veces puede aliviar los síntomas.

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