Desde entonces, veo la naturaleza de otra manera.
De ahora en adelante, cada vez que salgamos a caminar, siempre llevaré guantes, una lupa y un botiquín de primeros auxilios. No se trata de tener miedo, sino de estar preparado, ser respetuoso y estar al tanto de los peligros ocultos de la naturaleza.
Un mensaje sincero para padres y abuelos:
A todas las madres y abuelas: hablen con sus hijos y nietos sobre los riesgos que no siempre son visibles en la naturaleza.
Una breve conversación podría prevenir un accidente grave.