El método libre de estrés
1. Prepara las verduras
Trocea la lechuga o pícala con un cuchillo, como prefieras. Ralla las zanahorias (con el rallador más grueso, no demasiado fino), corta la col en tiras muy finas y la manzana en juliana. Si usas remolacha, rállala cruda; le da un dulzor increíble. Pon todo en una ensaladera grande. Mézclalo con las manos; es más divertido así. No te preocupes si la col parece un poco dura; se ablandará con el aderezo.
2. El aderezo para ensaladas que quema grasa (o casi).
En un tazón pequeño, bate el jugo de limón, el vinagre de sidra y la mostaza. Luego, incorpora poco a poco el aceite de oliva sin dejar de batir, como si prepararas una mayonesa ligera. Agrega la cúrcuma (o el jengibre rallado), la sal, la pimienta y las hierbas picadas. Prueba y ajusta la sazón: el aderezo debe tener un sabor intenso pero no demasiado fuerte.
Esta mezcla es la que le da sabor a la ensalada. No contiene nada mágico, solo ingredientes que ayudan al cuerpo a funcionar correctamente. Y es mucho mejor que cualquier producto comprado en el supermercado.
3. ¡Ensámblalo y disfrútalo!
Vierta la vinagreta sobre las verduras y mezcle suavemente para que cada bocado quede bien impregnado. Sirva inmediatamente, mientras la lechuga aún esté crujiente. Espolvoree con perejil o cilantro picado. Un chorrito de jugo de limón le dará un toque especial.
Si lo deseas, acompáñalo con una taza de té de menta bien caliente; el contraste entre frío y calor es delicioso. ¡ Que lo disfrutes !