El susurro en el baño que lo cambió todo

Luego, colocó una manita sobre su estómago, sin llegar a tocarla por completo.

flotando justo encima, como si incluso el contacto fuera incierto.

—Me dijeron que no te contara nada —añadió rápidamente—. Si no, estarías triste para siempre.

Y en ese preciso instante, todo cambió.

Porque no era dolor de estómago.

No era para llamar la atención.

Era miedo.

« Anterior Próximo »

Leave a Comment