Escucha a tu cuerpo.
Un ataque cardíaco no siempre ocurre sin previo aviso. En muchos casos, el cuerpo envía señales de advertencia con varias semanas de anticipación.
Fatiga inusual, dificultad para respirar, sudoración fría, dolores difusos… Estos síntomas no deben ignorarse, especialmente si son nuevos o inusuales.
La clave sigue siendo la vigilancia y la consulta temprana. Es mejor hacerse un chequeo y quedar tranquilo que lamentar haber esperado.
La salud de tu corazón merece toda tu atención.