Una historia de posición (y gravedad)
¿Duermes boca abajo o de lado? Es la posición ideal… para babear. La gravedad juega un papel muy simple: empuja la saliva hacia afuera. Por el contrario, dormir boca arriba suele prevenir este efecto, ya que inconscientemente tragas con más facilidad.
Cambiar los hábitos de sueño no es fácil, pero intentar dormir boca arriba —con una almohada adecuada— puede ser suficiente para reducir las pérdidas de orina nocturnas. Un consejo adicional: una almohada ergonómica puede ayudarte mucho a adoptar esta nueva postura.
¿Nariz tapada? ¡Ahí está la causa!
Otra causa común —y menos agradable— de babeo nocturno es simplemente respirar por la boca debido a la congestión nasal. Ya sea un resfriado pasajero, rinitis alérgica o una sinusitis leve, cuando el aire ya no puede pasar por la nariz, la boca toma el relevo. Y una boca abierta significa saliva sin control…
Unos sencillos pasos para evitarlo:
Un spray nasal a base de agua de mar antes de acostarse;
inhalaciones de vapor o lavados nasales;
un humidificador de aire para evitar que se sequen las membranas mucosas; ¡
una nariz despejada suele significar una almohada seca al despertar!
¿Demasiada saliva? Sí, es posible…
Algunas personas producen naturalmente más saliva que otras. Pero esta producción excesiva de saliva también puede ser causada por:
Ciertos medicamentos (como los antihistamínicos o los antidepresivos)
, el reflujo gastroesofágico (a menudo sutil)
y las comidas demasiado copiosas o tardías
pueden contribuir a esto. Si nota que esto ocurre con frecuencia, podría ser útil consultar a un profesional de la salud. No hay de qué preocuparse, pero es mejor entender lo que su cuerpo le está diciendo (o “expresando” en este caso específico).