Por qué muchos vuelos cruzan el Atlántico de noche y no durante el día.

La mayoría de los pasajeros de negocios no quiere perder un día entero viajando. Prefieren salir por la tarde o noche desde América, dormir durante el trayecto y aterrizar en Europa temprano por la mañana.

Por ejemplo, un vuelo que despega de Nueva York a las 8 de la noche puede llegar a Londres cerca de las 8 de la mañana del día siguiente. Eso permite ir directo a reuniones, conferencias, conexiones o actividades laborales sin desperdiciar horas valiosas.

Ahora imagina lo contrario: despegar de día y aterrizar de noche en Europa. El pasajero tendría que pagar hotel inmediatamente, dormir desorientado por el cambio horario y perder parte del día siguiente recuperándose del cansancio.

Para las aerolíneas, eso hace que el vuelo sea mucho menos atractivo para los clientes más rentables.

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Los aviones modernos están diseñados para trabajar sin parar

Otro factor gigantesco es el uso intensivo de los aviones. Un avión moderno de largo alcance como el Boeing 787 Dreamliner o el Boeing 777 cuesta cientos de millones de dólares. Tenerlo detenido muchas horas en tierra significa perder dinero.

Por eso las compañías intentan que sus aeronaves vuelen la mayor cantidad de horas posible cada día.

El esquema perfecto suele ser este:

  • Vuelo nocturno desde América hacia Europa.
  • Breve permanencia en tierra.
  • Regreso diurno hacia América.

Así el avión permanece activo casi constantemente.

Dormir en vuelo

Además, modelos como el Boeing 787 fueron creados específicamente para reducir consumo de combustible y hacer rentables rutas largas. Consumen mucho menos que generaciones anteriores y permiten operar trayectos transatlánticos con menores costos.

Mientras tanto, aviones más grandes como el Boeing 777 o el Airbus A350 son ideales para transportar más pasajeros y más carga en rutas de altísima demanda.

El reloj favorece los vuelos nocturnos hacia Europa

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