Consumir una pequeña porción de frutos secos o semillas, como nueces, almendras o semillas de calabaza.
Si quieres algo extra
Agregar un pequeño trozo de chocolate negro puede ser una opción agradable, siempre con moderación.
La idea no es comer en exceso, sino ofrecerle al cuerpo una colación ligera y nutritiva, sin azúcares refinados ni alimentos pesados que alteren el descanso.
Hábitos que también ayudan a la memoria
La alimentación importa, pero no trabaja sola. Para apoyar la salud cerebral, también conviene prestar atención a otros aspectos de la vida diaria.
Dormir lo suficiente
El sueño es uno de los pilares de la memoria. Dormir mal durante varios días seguidos afecta la concentración y la agilidad mental.
Mantener la mente activa
Leer, conversar, aprender algo nuevo, resolver juegos mentales o practicar escritura puede ayudar a mantener el cerebro estimulado.
Caminar o hacer actividad física suave
Mover el cuerpo mejora la circulación y también favorece la salud cerebral.
Evitar cenas pesadas
Las comidas muy abundantes, el exceso de azúcar o el alcohol antes de dormir pueden afectar tanto el descanso como la claridad mental del día siguiente.
Consultar cuando los olvidos aumentan
Si las fallas de memoria son frecuentes, empeoran o interfieren con la vida cotidiana, es importante acudir a un profesional de salud para una evaluación adecuada.