
Riesgos para la salud
Al estar compuesta por partes de múltiples animales y pasar por tantos procesos, la carne molida puede ser más vulnerable a la contaminación cruzada, especialmente con bacterias como E. coli y salmonella. De hecho, los brotes de enfermedades alimentarias por carne molida no son tan raros como se piensa, y muchas veces se deben a una cadena de producción poco higiénica o mal controlada.
Por eso, es tan importante cocinarla completamente, sin dejar partes rosadas en el centro, y evitar consumirla cruda o semicruda, como en algunas recetas.

¿Qué puedes hacer tú para evitarlo?
La mejor forma de asegurarte de lo que comes es moler tu propia carne en casa. Si tienes un molino de carne o una procesadora de alimentos, puedes comprar un corte que te inspire confianza, como la falda, el lomo o el aguayón, y molerlo tú mismo. Así sabes exactamente qué estás comiendo, sin sorpresas.
Otra opción es acudir a una carnicería de confianza y pedir que te muelan el corte en el momento. Puede costar un poco más, pero a cambio tendrás un producto mucho más fresco, sabroso y seguro.

Una elección más consciente