¿Talones secos, agrietados y ásperos? Antes de apresurarte a comprar cremas caras, debes saber que nuestras abuelas usaban un remedio sencillo, accesible y sorprendentemente eficaz: cebolla con sal .
Una combinación humilde, pero reconocida en el cuidado tradicional de los pies por suavizar, purificar y reparar la piel .