Las migraciones también han desempeñado un papel importante en este fenómeno. Cuando millones de personas se trasladaron a nuevos países durante diferentes períodos históricos, muchos de sus nombres y apellidos fueron modificados para adaptarse al idioma local. En ocasiones, los funcionarios registraban los datos según lo que escuchaban, generando variantes únicas que terminaron convirtiéndose en apellidos oficiales para las siguientes generaciones.
Otro factor relevante es la pérdida de documentación histórica. Guerras, incendios, inundaciones y otros desastres han destruido innumerables archivos a lo largo de los siglos. Como resultado, algunas familias han perdido la posibilidad de rastrear el origen de sus apellidos, creando la impresión de que estos nunca existieron antes de cierto momento en la historia.