Un nivel de humedad alto y constante es muy importante
Se puede mantener la humedad colocando bolas de arcilla en la maceta, sobre las cuales se vierte agua, para que la planta pueda absorber la cantidad necesaria.
Esta es la solución más óptima y sencilla, ya que evita el riego excesivo. Las orquídeas generalmente no necesitan mucha agua; prefieren agua ligeramente tibia, alrededor de 20-22 °C. Riega tu orquídea como máximo una vez por semana en verano y con menos frecuencia en invierno.
El trasplante debe realizarse cuando la mezcla de tierra comience a compactarse y ya no sea aireada ni ligera. Las orquídeas se pueden propagar por división del tallo; se recomienda dividir las secciones maduras en 2 o 3 segmentos, teniendo cuidado de no dañar las raíces.
Los fertilizantes pueden estimular la floración y el crecimiento del follaje. Las orquídeas agradecen especialmente los fertilizantes a base de cítricos y de origen mediterráneo, así como las barras fertilizantes. Si prefiere evitar los productos comerciales, puede preparar fácilmente una mezcla casera.
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