Esas pequeñas manchas blancas que aparecen en algunos quesos curados no suelen ser moho.
Frecuentemente son cristales de lactato de calcio, una sustancia que aparece durante el proceso de maduración y que incluso es apreciada por algunos amantes del queso.
El líquido rojizo en la carne
Uno de los errores más comunes es pensar que el líquido rojo presente en los envases de carne es sangre.
En realidad suele tratarse de mioglobina, una proteína natural de los músculos que adquiere color rojizo al contacto con el oxígeno.
Los brotes verdes en el ajo
Si un diente de ajo desarrolla un pequeño brote verde, no significa necesariamente que se haya echado a perder.
Todavía puede utilizarse, aunque el brote puede aportar un ligero sabor amargo.
Restos de plumas en el pollo
Algunas piezas de pollo pueden conservar pequeños folículos o restos de plumas.
Aunque visualmente no sean agradables, no representan un riesgo y pueden retirarse fácilmente antes de cocinar.
Caldos turbios o gelatinosos
Cuando un caldo refrigerado adquiere una textura gelatinosa o un aspecto turbio, muchas personas creen que se ha echado a perder.
En realidad suele deberse a la gelatina natural liberada por huesos y tejidos durante la cocción.
Al calentarlo vuelve a su estado líquido habitual.
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