Abres los ojos, aún un poco adormilado, y ahí… ¡sorpresa!: la almohada está húmeda, al igual que tu mejilla. Un poco incómodo, ¿verdad? Sin embargo, este pequeño inconveniente nocturno es más común —y más revelador— de lo que crees. ¿Y si, lejos de ser un problema, fuera en realidad una señal positiva de tu cuerpo? Analicemos más de cerca este fenómeno natural e intrigante.
Babear mientras se duerme: ¿señal de sueño profundo?
Puede que cueste creerlo, pero sí: babear por la noche puede ser prueba de que estás durmiendo profundamente. Cuando entramos en las fases más reparadoras del sueño, nuestro cuerpo se relaja por completo, incluidos los músculos faciales. Como resultado, la saliva ya no baja naturalmente por la garganta y puede acabar en la almohada. ¿Verdad que es tranquilizador? Es como si tu cuerpo te dijera: “¡Por fin estás descansando como te mereces!”.