En muchos relatos y experiencias personales, algunas personas aseguran haber notado un aroma particular alrededor de alguien que está acercándose al final de su existencia.
Según investigaciones realizadas y testimonios de profesionales de la salud, el cuerpo humano produce ciertas sustancias químicos a medida que sus funciones fisiológicas fluctúan.
Algunos de estos compuestos pueden generar olores más fuertes o distintos de lo habitual. Por ejemplo, sustancias como putrescina y cadaverina se forman durante la degradación normal de proteínas y otros componentes del organismo.