Dentro del oído existen células muy delicadas que transforman los sonidos en señales eléctricas para el cerebro. Cuando estas células no reciben los nutrientes que necesitan o sufren daño, comienzan a enviar señales incorrectas. El cerebro interpreta esas señales como un sonido constante… aunque no exista ningún ruido externo.
Enmascaramiento de sonido
Además, la circulación sanguínea en el oído interno es muy sensible. Si no hay suficiente flujo de sangre, oxígeno y nutrientes, el problema puede intensificarse.